El juego ilegal representa una amenaza cada vez más grave para el mercado regulado en Brasil. Un nuevo informe revela que el 55 % del mercado de iGaming en el país estaría actualmente en manos de operadores offshore, lo que marca un giro preocupante para la industria legal. Según un reporte publicado por VEJA Negócios, aunque inicialmente se observó una migración hacia el sector regulado, miles de sitios web “clandestinos” continúan operando activamente en Brasil. El medio cita a André Gelfi, presidente del Instituto Brasileño de Juego Responsable, quien sostiene que, pese al avance regulatorio, la presencia de plataformas ilegales sigue siendo masiva y persistente.

Operadores offshore: ilegales según la ley brasileña
Aunque muchas de estas plataformas están registradas en el extranjero y no siempre carecen de licencia en otras jurisdicciones, son consideradas ilegales bajo la legislación brasileña, ya que la ley prohíbe que empresas no autorizadas en Brasil ofrezcan juegos de azar o apuestas deportivas dentro del país. Uno de los principales problemas es que los consumidores no siempre pueden identificar qué sitios son legales. De acuerdo con VEJA Negócios, el mercado negro se caracteriza por su alta adaptabilidad, flexibilidad y rapidez de reacción, superando en muchos casos la capacidad de respuesta de los reguladores. Durante el primer trimestre del año, el mercado regulado llegó a representar el 55 % del total. Sin embargo, esa tendencia se revirtió rápidamente, dejando al mercado ilegal con un 55 % de participación, frente a un 45 % del mercado legal.

Ventajas competitivas del mercado ilegal
El informe explica que los operadores ilegales no están sujetos a estándares regulatorios ni al pago de impuestos locales, lo que les permite reinvertir todos sus ingresos en promociones agresivas, mejores productos y cuotas más atractivas. Además, estas plataformas no tienen las mismas obligaciones de protección al consumidor que los operadores regulados. Según el reporte, al menos 22.000 nuevas promociones dirigidas a jóvenes se lanzan cada día en Brasil, utilizando influencers de alcance medio y canales como WhatsApp y Telegram, aprovechando el cifrado de estas plataformas para ocultar su rastro digital.

Riesgos directos para los jugadores
El informe también señala que muchos de estos sitios offshore están diseñados para estafar a los usuarios. En algunos casos, las grandes ganancias no son pagadas y los sitios simplemente desaparecen, reapareciendo luego bajo un nuevo dominio o sitio espejo, algo fácil y rápido de ejecutar.
Un dato alarmante es que el 72 % de los apostadores brasileños no logra distinguir entre una plataforma legal y una ilegal, un problema que también se presenta en otros mercados regulados, como Estados Unidos.

Recursos limitados para combatir el juego ilegal
La capacidad del regulador brasileño para enfrentar esta situación es limitada. La Secretaría de Premios y Apuestas (SPA) ha intensificado sus esfuerzos contra los operadores ilegales, pero solo un pequeño grupo de funcionarios está dedicado a monitorear y responder a estas infracciones. El proceso se complica aún más porque, una vez detectados, los dominios deben ser remitidos al ente regulador de telecomunicaciones antes de poder ser bloqueados o cerrados. Brasil no es un caso aislado: en Europa, el mercado negro del juego podría representar hasta el 71 % del total, lo que confirma que el combate al juego ilegal sigue siendo uno de los mayores desafíos globales para la industria regulada.